Puedes usar 700 puntos para Rosa roja unidad
Te faltan 1035 puntos para Caja de bombones
OFERTAS
🎉 EL FINDE SE ACERCA: COMPOSICIONES PARA SORPRENDER
Tarjeta de fidelización digital · España
Para que vuelvan más veces y se dejen más en cada visita. Va en el Apple Wallet o el Google Wallet que ya llevan encima: escanean tu QR una vez y empiezan a sumar puntos. Sin app que descargar y sin aparatos que comprar.
30 días de prueba y no te pedimos la tarjeta para empezar. Después, 25 € al mes de lanzamiento, y ese precio te lo quedas aunque suba.
Tu tarjeta se guarda junto a sus tarjetas de embarque y sus entradas. Es un sitio del móvil que la gente sí mira.
La tarjeta lleva tus colores, tu foto y tus recompensas. Cada parte hace un trabajo.
Puedes usar 1500 puntos para Arreglo de cejas
Te faltan 42 puntos para Mascarilla facial
OFERTAS
🌙 TARDE RELAJANTE: LIMPIEZA CUTIS 25 €. TU MOMENTO.
Lo ve cada vez que abre el wallet, aunque ese día no venga a tu local. Tú decides cuántos puntos vale cada euro.
Una recompensa a mano es una razón para entrar esta semana en vez de la que viene.
Aquí está el truco. A 42 puntos de la mascarilla, el cliente añade el tratamiento de 25 € hoy. Eso es ticket medio.
Es el aviso de la semana. Lo escribes en el panel y le llega al móvil de todo el que tenga tu tarjeta: una oferta, un producto nuevo o lo que quieras contar. Sin imprimir nada.
Ese código es para compartirla. Si otra persona lo escanea, se guarda tu tarjeta en su móvil y empieza a sumar puntos desde cero. Cada cliente te puede traer al siguiente sin que tú hagas nada.
El cartón de sellos se pierde, se moja y se queda en casa el día que hace falta. La tarjeta va en el móvil, se actualiza sola y el cliente ve su saldo sin preguntarte.
Y tú ves desde el panel quién vuelve, cada cuánto y quién lleva un mes sin aparecer.
Tú pones el precio en puntos de cada recompensa. Cuando al cliente le faltan cuatro duros para la siguiente, pide una cosa más antes de pagar. Es el mismo motivo por el que la gente redondea para llegar al envío gratis.
Ejemplo real de una tarjeta: «Te faltan 42 puntos para Mascarilla facial». Y si quieres apretar más, se lo pides a Proxie: «quiero subir el ticket medio y reforzar la tarde del martes». Él te propone con qué y tú eliges.
La tarjeta es tu canal. Mandas una oferta a la semana a todos tus clientes, lanzas un aviso cuando alguien pasa cerca de tu puerta y recuperas al que lleva 7, 15 o 30 días sin venir.
Las escribe Proxie con tu carta delante. Tú las lees y las apruebas.
En la bolsa va una tarjeta que dice: «Guarda tu ticket, tráelo al local y suma los puntos de tu compra». El que te pedía desde el sofá tiene un motivo para cruzar tu puerta, conocer el sitio y volver por su cuenta, que es donde el pedido sí te sale a cuenta.
Deja de ser un pedido anónimo de una plataforma y pasa a ser un cliente tuyo, con tu tarjeta en el móvil.
Los genera ProxCard con tu nombre y tu QR. Los descargas, los imprimes y a la pared. Sin diseñador y sin pagar nada aparte.
Va en la pared o al lado de la caja. El cliente lo escanea mientras paga y se va con la tarjeta guardada en el móvil.
Para el escaparate, la caja o la bolsa. Es la misma tarjeta, pegada donde el cliente ya está mirando.
Se mete en la bolsa del pedido: «Guarda tu ticket, tráelo al local y suma los puntos de tu compra». El que pidió desde el sofá tiene un motivo para cruzar tu puerta.
Las tres piezas de arriba son las de un negocio real, tal y como salen de la plataforma.
Diez minutos y ningún técnico.
Creas tu cuenta y subes tu carta o tu catálogo en fotos o en PDF. Proxie saca de ahí tus productos y tus precios.
Eliges qué se llevan con los puntos y con qué colores se ve tu tarjeta. Descargas el cartel con tu QR y lo pones en el mostrador.
El cliente escanea el cartel y la tarjeta entra en su wallet en segundos. No se registra en nada ni se descarga nada.
Al pagar, el cliente vuelve a escanear tu QR, el mismo del cartel, y los puntos se le suman al instante. Para canjear una recompensa, igual: escanea el tuyo. Tú no tienes que escanearle nada.
Es la diferencia con una tarjeta de puntos normal. Tener el canal no sirve de nada si no sabes qué escribir en él.
Tú eliges los colores, la foto, cuántos puntos vale cada euro y qué se llevan con ellos.
Puedes usar 600 puntos para Patatas Fritas
Te faltan 242 puntos para Tequeños (6 unidades)
OFERTAS
🍔 CLASSIC SMASH + PATATAS FRITAS 11,90 €
Puedes usar 700 puntos para Rosa roja unidad
Te faltan 1035 puntos para Caja de bombones
OFERTAS
🎉 EL FINDE SE ACERCA: COMPOSICIONES PARA SORPRENDER
Puedes usar 1500 puntos para Arreglo de cejas
Te faltan 42 puntos para Mascarilla facial
OFERTAS
🌙 TARDE RELAJANTE: LIMPIEZA CUTIS 25 €. TU MOMENTO.
Las tres tarjetas de arriba son pases reales, con el texto tal cual lo ve el cliente.
Un solo precio, con todo dentro. Sin planes que comparar y sin funciones guardadas para el plan de arriba.
Oferta de lanzamiento
25 €/mes
Los primeros 30 días no se cobran y no hace falta tarjeta para empezar. Si al mes no te ha traído clientes, lo dejas y no has puesto un euro.
Y el precio de lanzamiento se te queda: cuando suba para los que entren después, tú sigues pagando 25 €.
Para tus clientes es gratis, siempre. El pago va por Stripe y lo cancelas cuando quieras.
| Cartón de sellos | Otros sistemas | ProxCard | |
|---|---|---|---|
| Qué cuesta al mes | La imprenta | Desde 15 € | 25 €, con 30 días de prueba |
| Aviso cuando pasa por tu puerta | No existe | Según el plan que pagues | Incluido desde el primer día |
| Quién escribe tus ofertas | Tú, a boli | Tú, en su panel | Proxie las propone y tú apruebas |
25 € es el precio de salida y subirá más adelante, pero solo para quien entre después de ti.
No. La tarjeta vive en Apple Wallet o Google Wallet, que ya vienen puestos en casi todos los móviles. El cliente escanea tu QR, toca «Añadir» y ya está dentro.
No, y ni siquiera tienes que escanear tú: es el cliente quien lee tu QR con su móvil para sumar puntos y para canjear. El cartel con ese QR lo imprimes desde el panel. No hay TPV nuevo ni chips que pedir.
Porque el cliente ve todo el rato cuánto le falta para la siguiente recompensa. Si le faltan 42 puntos, se lleva una cosa más hoy en vez de dejarlo para otro día. Tú decides cuántos puntos vale cada euro y a qué altura pones cada recompensa. Y si quieres ir más rápido, se lo pides a Proxie con esas palabras: «quiero subir el ticket medio», y te propone por dónde.
Sí, y es donde más se nota. En la bolsa metes la tarjeta que dice «Guarda tu ticket, tráelo al local y suma los puntos de tu compra». El que solo te conocía por la aplicación aparece por tu puerta, ve el sitio y a partir de ahí suma puntos y recibe tus ofertas como cualquier otro. Un pedido de plataforma te deja bastante menos que ese mismo cliente comprando en el mostrador.
Tu asesor de marketing con IA. Lee tu carta y, en cuanto entras, te deja hecho el aviso de la semana, los avisos para recuperar al que no viene y el plan de las franjas flojas. Las recompensas las pones tú, que ahí está tu margen, y él te ayuda a elegirlas y a ponerles puntos. Puedes hablarle como a un asesor y pedirle lo que quieras conseguir. Tú revisas cada propuesta y decides qué se aplica: Proxie nunca cambia nada por su cuenta.
Cuando pasa cerca de tu local, con tu oferta en la pantalla de bloqueo. Cuando tú mandas el aviso de la semana, como mucho uno cada siete días. Y cuando lleva 7, 15 o 30 días sin aparecer. Nada más, para que tu tarjeta no acabe borrada.
Mejor para ti. Cada tarjeta lleva su propio QR y está pensado para eso: el amigo lo escanea, se guarda tu tarjeta en su móvil y empieza a sumar puntos desde cero. Es tu cartel, pero paseándose por ahí en el bolsillo de un cliente.
Sí. En iPhone la tarjeta se guarda en Apple Wallet y en Android en Google Wallet. Se ve igual y funciona igual: puntos, recompensas y avisos.
No. Te das de alta con tu correo y ya estás dentro. La tarjeta te la pediremos si decides seguir después de los 30 días.
Si te ha servido, pones tu tarjeta y sigues por 25 € al mes con el cobro por Stripe. Si no, la cuenta se para sola: como no nos has dado ninguna tarjeta, no hay nada que cancelar ni que reclamar. Te avisamos antes de que termine la prueba, no el día después de cobrarte.
Es el precio de lanzamiento. Estamos entrando en los primeros barrios y nos interesa más tener negocios usándolo y contándonos qué falla que exprimir el precio. Cuando suba, sube para los que entren a partir de entonces: si te das de alta ahora, te quedas en 25 € mientras sigas con nosotros.
Diez minutos, tu carta o catálogo en fotos y una impresora para el cartel. Nada más.
Creas la cuenta con tu correo, subes tu carta, imprimes el cartel y lo pones en la barra. Tienes 30 días para ver si la gente vuelve, sin dar ninguna tarjeta.